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Ya no nos engañan más: técnicas masculinas para hacer sufrir a las mujeres

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En su libro « Testosterona rex » editorial Paidóshila una narración exquisita y repleta de referencias científicas, así como divertidas historias cotidianas, con las que intenta derrotar a una «criatura» a la que llama «Testosterona rex». Un relato que, en definitiva, da una explicación muy conveniente sobre las «persistentes y aparentemente insalvables desigualdades entre los sexos». Y lo hace después de resaltar que los datos y afirmaciones científicas sobre la naturaleza del ser humano no dicen cómo deben ser las cosaspuesto que esa responsabilidad recae en los valores que se construye una sociedad. La diferente inversión de hombres y mujeres Cordelia Fine comienza explicando qué dice este relato sobre hombres y mujeres y lo hace resaltando el importante significado del sexo biológico: «Lo primero que preguntamos cuando nace un bebé es su sexo Se suele considerar que el factor clave es la testosterona, una hormona fundamental en el desarrollo del sistema reproductor masculino y en la aparición de características sexuales secundarias, como la masa muscular, el vello facial o el ensanchamiento de la espalda. Mientras que ellas acogen al embrión durante 40 semanas, pasan el parto y luego lo amamantan durante meses, en teoría ellos solo aportan un espermatozoide. Esto supone que los hombres, con solo contribuir con una inversión mínima, un poco de esperma, «tienen la posibilibad de cosechar un enorme beneficio reproductivo al mantener relaciones con muchas mujeres, preferiblemente jóvenes y fértiles», resume la autora.

Y como el fin, para muchos, es tener a una y a varias mujeres a sus pies para que siempre estén disponibles para ellos, no se paran a pensar en la dimensión ética de su comportamiento. No se paran a pensar que actuar sufrir a una persona para adeudar poder sobre ella es maltrato y violencia. Esta es la diferencia entre las mujeres libres y las mujeres prisioneras del amor. Los hombres educados en el patriarcado creen que el amor es como una guerra y para ellos hacer prisioneras a las mujeres es como un juego: es un desafío a su virilidad, analógico al que juegan cuando van de caza. No sólo les pasa a los machos alfa, también les pasa a los hombres de izquierdas y a los aliados feministas y a los poliamorosos progres: creen que sus técnicas para ligar son las adecuadas porque las usaron sus tatarabuelos y sus padres. Las aprenden en las películas y en las series, en las novelas y en la laminadora del corazón, pero también las aprenden de los hombres que tienen a su alrededor, todos, casi todos lo hacen, es lo «normal». Casi todos siguen los mismos pasos, primero las hacen reír, luego las colman de orgasmos y atenciones y después se alejan para que no se crean que han conseguido enamorarles al cien por cien y para que empiecen a sufrir. Los hombres patriarcales saben que las mujeres tenemos un brete muy grave de autoestima y que por consiguiente somos inseguras, y celosas.

Una sola carne, y el afectividad late, late bastante ajetreado, porque así nos amamos. Cabalgamos, al mismo. Ritmo, en esa loca biografía de nuestro amor y nuestra eterna pasión. Y no. Me importa el gélido, porque en tus brazos me derrito de pasión. Entretanto nuestros. Cuerpos se entrelazan y hechizados atraviesan el silencio, entretanto la confusión resplandece a la luz de las estrellas, después de actuar el amor. Fui tuyo.

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Y lamenté que no hay mas porque tambien soy milf que le dedico pajas a un sobrino asi de lo bravo que se pone, y cojerme a un niño o chuparsela aun venirse en mi jeta o tetas es de mis fantasías mas cerdas y arrechas o sea sería putisima del qué morbo. Ojala otra. Asistenta tan o mas degenerada siga esto porque wow te deliciosamente pasaste: D. Acudir a básico. Acudir a la lacre fronterizo Relatos Reales. Penetrada en. Mi automóvil por un mocoso chantajista 1. Ensanche Diput Afueras Bailiazgo. Noticia en Alicante.

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