Enamorados

Libro completo Leche Amarga

Mujeres madres solteras en 589343

Capítulo III Transcrito por Conitaa H C uando pude volver a ver con claridad, un coche de época doblaba la esquina y yo me encontraba arrodillada en la acera temblando del susto. Había algo que no encajaba en la calle, algo diferente a su aspecto actual. El magnolio no tenía flores ni hojas. Ni siquiera estaba segura de que fuera un magnolio. Las puntas de la verja que lo rodeaba estaban pintadas de dorado. De nuevo un coche de época dobló la esquina.

Existe en nuestra sociedad algo peor que no querer ser madre. Pensar y, sobre todo, decir que ha sido un error haberlo sido. Donath recopila y analiza con agudeza 23 testimonios de mujeres que aseguran haberse contrito de haber sido madres. Las mujeres entrevistadas por Orna Donath no realizan tal afirmación, al contrario. Lo que emerge de la lectura de sus entrevistas es que de lo que se arrepienten es de no acaecer podido vivir sus vidas como efectivamente las hubieran querido vivir. Cuando se termina de leer los testimonios, una palabra acude de inmediato a la mente: libertad. La libertad de cualquier persona de vivir la vida como la quiera vivir y no de acuerdo con las convenciones ni las presiones de determinados ambientes ni de sus parejas.

El negocio de la prostitución se ha disparado con la crisis económica. Especialmente delicado es el caso de los jóvenes que venden su cuerpo para salir adelante. Hay que tener una formación», dice. Concha Borrell repite esa frase una y otra vez en sus clases de prostitución.

Un bis sin. Ti es el peor de los tormentos, es estar desobediente a aquejar, una lenta declive, es sentirse derrotado, olvidado La impotencia de no tenerte, ya únicamente sea, como actualidad, un equivalente de días, hace que boleta los días llorando pensando en cuando volveré a verte. Cuando estoy sin. Ti carencia existe Son sensaciones que jamás había arrepentido y no quiero perderlas, créeme, si pienso que te pierdo, todo se derrumba y si te pierdo quiero que pongan tu nombradía en la saluda de mi costalada. Cuando estoy.

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