Enamorados

«Yira yira el más mío de los tangos» por Enrique Santos Discépolo

Citas buenos 178117

El Sol de la Verdad ha aparecido para iluminar la tierra entera, y para espiritualizar a la comunidad del hombre. Por esta razón todos los seres humanos deben apoyarse firmemente unos en otros y buscar la vida sempiterna; y por este motivo, los amantes de Dios, en este mundo contingente, deben llegar a ser las mercedes y las bendiciones enviadas por aquel Rey clemente de los reinos visible e invisibles. No consideren a nadie como a un enemigo, o como deseoso de su mal, sino piensen que toda la humanidad es como sus amigos, contemplando al forastero como a un allegado, al extraño como a un compañero, permaneciendo libres de todo prejuicio, sin hacer distinciones. La negra noche del odio ha prevalecido, y la luz de la buena fe ha sido eclipsada. Los pueblos y linajes de la tierra han aguzado sus garras y se arrojan unos contra otros. Son miles las familias que deambulas desposeídas, y cada año se ven miles y miles de seres humanos retorciéndose en su propia sangre en polvorientos campos de batalla.

Compendio Los hechos de la infancia nos marcan de maneras que no llegamos a discernir sino hasta que los nombramos y les damos una faceta narrativa. En la escritura, plasma los miedos, reproches y huecos de arrepentido sobre los que se erigió esa zona silenciada de su infancia. Esa doble condición -que repercute en los modos y los sujetos- nos obliga, como lectores, a reconocer en los relatos las marcas temporales que los estructuran; no sólo para poder situarlos, sino también para poder comprender desde dónde se enuncian las huellas del pasado y de qué formas estas huellas se resignifican en las distintas etapas de la vida desde las que se recuerdan. Tampoco son los mismos testigos los que hablaron antiguamente y los que lo hacen actualidad. La emergencia de H.

En muy poco tiempo, sus letras serían interpretadas por grandes cantantes como Azucena Maizani, Tita Merello y el mismísimo Carlos Gardel, mientras continuaba su labor actoral, y en la década subsiguiente podría conocer el mundo artístico de Europa. Fuente: Escritos inéditos de Enrique Santos Discépolo. Venía yo, ende una gira en la que nos había ido muy mal. Y después de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos regresaba a Buenos Aires sin un centavo. Me fui a vivir con mi hermano Armando a una casita de la calle Laguna. Pero en ángel momento, el tango no salió.

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